Mallorca
En la conocida como ‘isla de la calma’ aún se pueden encontrar rincones, pueblos y playas donde perduran la tranquilidad y la autenticidad, donde se puede vivir lejos de la masificación y los ruidos. Descubrimos quiénes son estos espacios y por qué son tan especiales: los patios del núcleo antiguo de Palma, las islas de Cabrera y sa Dragonera, los caminos de la sierra de Tramuntana, la gastronomía y los vinos autóctonos, las playas vírgenes.
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Póquer de buitres
Vamos al Prepirineo a ver de cerca cuatro grandes carroñeros; el buitre común, el buitre negro, el alimoche y el quebrantahuesos.
El rincón de Adan y Eva
El Fonoll, en la Conca de Barberà, es el único pueblo nudista de los Países Catalanes. La vida nudista transcurre entre naturaleza en un pueblo recuperado de las ruinas.
San Fèlix
Vilafranca del Penedès vibra cada 30 de agosto con la fiesta mayor de los Castillos, la más esperada de la temporada.
48 horas a Tàrrega.
La capital del Urgell tiene una Feria de Teatro en la Calle, pero también un coro medieval y alguna joya modernista que bien merece una visita.
Paisaje en movimiento
Las tormentas de verano se anuncian con un espectáculo pirotécnico de relámpagos y truenos.
Huellas
Francesc Martínez se enamoró de Arnes gracias a unas fotos de la guerra civil.
Con otros ojos
El milagro del canal de Urgell: convertir un desierto en un huerto de cultivos.
Espacio Nat
Las playas reciben en agosto la visita de unas medusas que parecen huevos fritos.
Rutas
A pie hasta cal castell de Cabrera (Osona), en bicicleta por los alrededores del Estanque de Banyoles (Pla de L’Estany) y con los niños al Perelló (Baix Ebre), el pueblo de la miel.
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